sábado, 17 de diciembre de 2011

Capitulo 4.

Hoy iría a verle, mi padre abía previsto que nos vieramos para que me enseñara un poco el pueblo, así mientras Bruce y él irian a ver un partido de beisbol.
Cojí unos vaqueros y una camiseta, me pondria unas zapatillas negras y una rebeca gris, recogí my bolso del escritorio y metí unas llaves y el móvil. Salí escaleras abajo, emocionada.
De repente sonó el timbre, me quedé parada, sabia que era él. Me quité el pelo de la cara llevandolo a la oreja, y me mordi el labio, no sabia que hacer. Me puse nerviosa.
-¡Hola Ben! ¿Cómo va eso? -Dijo un hombre, del cual, no reconocia su voz-
-Genial, espera un momento... ¡Liss! ¡Baja, ven a conocer a Bruce!
Claro, Bruce había venido a acompañar a Darell y a ver el partido, todo encajaba, esa voz que no conocia... Bajé las escaleras despacio, allí estaban los tres, de pie mirandome... saque una sonrisa.
-Encantada -Dije con un tono animado, ¡yo le conocia!-
-¿Te acuerdas de mi pequeña? -Dijo con una pequeña sonrisa-
-Sí, creo que si.
-Bruce venia a veces a casa, a ver algunos partidos -Dijo Ben-
-¡Claro! y a ganarte algunas apuestas... -Dijo riendose a carcajadas mientras me giñaba el ojo-
-Bueno, creo que Lissa y yo deveriamos irnos -Contestó Darell-
-Porfavor, llamame Liss.
Me despedí de mi padre y de Bruce con dos besos.
-Bueno, ¿lista?
-Mmm, creo que sí.
-¡Ven sube!
-Eh, creo que no es buena idea...
-No me digas que te dan miedo las motos...
-¡Claro que no!
-¿Entonces?
-¡Vale, si me dan miedo!
Me cojio de las manos y me subio a la moto, colocó mis manos en su cintura.
-Agarrate fuerte.
No me lo podia creer, cuando oi el extrepitado ruido de esa maquina cerre los ojos y me agarre lo mas fuerte que pude, me aprete contra su espalda y...
-Todabia no he arrancado, no hace falta que me cortes la circulacion...
Abrí los ojos... ¡Mierda!
-Que gracioso -Le dije riendome a la vez que le daba un golpecito en la espalda-
Él sonrio, y esta vez si que puso en marcha la moto y comenzó a correr por la caretera. Sentía el viento en la cara, sentia su calor...
Tardamos como diez minutos en llegar a un bosque, no sé que narices haciamos alli, pensé que se habia perdido.
-¿Donde estamos?- Le pregunte-
Se quedó callado, dandome la espalda. Me acerque y le gire.
-¿Que pasa?
-Nada, deveriamos irnos.
-Estoy de acurdo.
Me cojio del bazo y tiro de mi.

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